martes, 19 de octubre de 2010

Nuestro amigo el chocolate.


Cuando algo que deseas se cumple sientes que eres una de esas personas especiales, te haces la ilusión de que eres conocida en todo el Universo, sientes como si fueras una estrella de Hollywood y quieres que sea siempre así, no pides otra cosa, te vas acostumbrando a eso y quieres más, más y más. Pero cuando todo eso que habías deseado se esfuma pasa de ser Julia Roberts a ser un mendigo que pide limosna y clemencia a quien se adueñe de él. Te sientes vulnerable ya nadie te mira y no deslumbras entra la multitud, no eres de Hollywood sino de la asociación de personas sin trabajo ni casa. Vuelves a ser tu misma y durante una temporada haces como si no existiera nada más que el chocolate y la cama y así todo el día. Esa es tu rutina me levanto como chocolate me tumbo, me levanto como chocolate y me tumbo. Pero justo entonces vuelve a aparecer eso que tanto deseabas y vuelves a ser esa actriz de Hollywood eres la más preciosa entre todas y te das cuenta de que un clavo saca a otro clavo y que como el chocolate te ayuda a levantarte de las caídas sin tener ningún efecto secundario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario