
Os contaré un cuento, uno bonito, uno que no olvidareis, uno que seguramente estará en vuestra memoria siempre; ya que es especial. Todo empezó un verano, una chica de esta ciudad se dirigía sin ningún propósito al que sería su verano, y un chico de una ciudad más lejana volvía de una interesante vida. Juntos vivieron aventuras inolvidables, y momentos que jamás olvidaran y blablabla. Os preguntareis que tiene de inolvidable esta historia, bien lo importante no es lo que pasó, sino lo que pasa. Lo peor es que ella nunca se imaginó lo mucho que él significaría para ella, todavía sigue prendada de su aroma de sus labios de caramelo y de sus ojos y él no ha aprendido a vivir sin ella, la recuerda cada segundo, cada momento, cada canción. Juntos esperan a que otro día como el del reencuentro suceda. Esperan volver a poder dedicarse unas miradas y unos gestos ya que las palabras sobran y son innecesarias, todo acabará como está; nunca conseguirán estar juntos y siempre soñaran con ese momento. ¿Pero sabéis que es lo peor? Que esto no es ningún cuento, que es mi vida, que sé perfectamente las consecuencias que tiene sobre mí y que es inolvidable para mí.
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